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Relatos de testigos oculares, Supervivientes de la Agresion de Georgia Contra Osetia Del Sur

Alina Dzhioyeva

The White Book"Sólo recuerdo escenas sueltas de lo que ha pasado. Un silencio ensordecedor reinaba la mañana después de los primeros bombardeos. Sólo las personas que estaban en la ciudad conmigo pueden entender cómo me sentía. Me dolían los oídos por el terrible ruido. Recuerdo que me di cuenta de que los pájaros no cantaban, habían volado hacia algún lugar desconocido, como en la primera guerra.

También entonces revolotearon en bandadas para luego desaparecer. No había hombres con nosotras- algunos estaban en el trabajo y otros cumpliendo con su deber militar. Mis vecinas y yo creíamos que la base de las Fuerzas de Paz era el único sitio donde nosotras, las mujeres, podíamos refugiarnos. De repente, como si nos hubieran oído, apareció un hombre con una ametralladora ligera. Le bombardeamos a preguntas. 'Ya no hay efectivos de las Fuerzas de Paz. Han muerto todos en el bombardeo,' fue lo único que dijo. ¡Imaginen qué golpe! "Valery Gergiev vino a la ciudad, después de la guerra, con la Orquesta Mariinsky. Nunca nos habíamos imaginado llegar a escucharla. Pero durante el concierto estaba distraída.

Pensaba en aquellos de mis parientes y amigos a quienes no había llamado para preguntar cómo estaban. La orquestra tocaba Shostakovich y yo pensé en la suerte que había tenido. Todos mis parientes habían sobrevivido, mientras que muchas familias de la ciudad habían perdido hasta al último hombre - y yo estaba viva y escuchando aquella hermosa música. Me repetía a mí misma que era un réquiem por los muertos, así que podía escucharlo. De todos modos, el sentimiento era "misterioso". Se escapa a toda definición. Todos nos sentíamos inmensamente culpables de haber sobrevivido."
 

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Irina Kelekhsayeva

The White Book"El concepto del tiempo simplemente no existió durante tres días. El sótano era oscuro y aterrador, nadie sabía quién iba a sobrevivir y quién iba a morir, pero para qué chillar - el ruido de las explosiones se superponía a cualquier otro ruido. "Me di cuenta de que habían pasado sólo tres días desde que había dejado Tsjinvali arrasado y arruinado. "El miércoles, 7 de agosto, fue un día de esperanza. En Osetia del Sur todos esperaban con ansiedad los resultados de la visita de Timur Yakobashvili, enviado presidencial georgiano para los conflictos. "Hacía dos días que los reporteros de todas las agencias de noticias llamaban a los miembros surosetios de la Comisión Conjunta de Control para el arreglo del conflicto sin fin entre Georgia y Osetia del Sur. Pero nadie podía decirles nada explícito porque las decisiones las tomaban Yakobashvili y Yury Popov, jefe de Rusia en el CCC, en la mesa de negociaciones. Popov había ido a Tiflis el día anterior. La gente de Tsjinvali lo esperaba impacientemente.

La noche del 7 de agosto, los periodistas oyeron que Popov y Yakobashvili por fin estaban en Tsjinvali, y reunidos con Marat Kulakhmetov, comandante de las Fuerzas de Mantenimiento de la Paz . Osetia del Sur no estaba representada en la reunión. "Finalmente, Vladimir Ivanov, jefe del servicio de prensa de las FMP, invitó a todos los periodistas surosetios a una conferencia de prensa en los cuarteles de las Fuerzas de Paz en Tsjinvali. Todos se apresuraron a ir.

"Una barrera de rayas rojas y blancas cerraba la entrada del CG, en una base militar. Grupos de periodistas, congregados delante, representaban a las cadenas de televisión de Osetia del Sur y de otros países y periódicos. Ivanov les dijo que no iba a haber conferencia de prensa pero que Kulakhmetov les dirigiría algunas palabras. Todos se sintieron decepcionados al ver a Popov y a Boris Chochiyev, jefe adjunto para Osetia del Sur en la CCC, entrando en el coche y marchándose. En cuanto terminó las negociaciones con Kulakhmetov, Yakobashvili se fue, mientras que Popov The White Book y Chochiyev fueron a ver al presidente Kokoity en el búnker del Consejo de Ministros, como descubrimos más tarde.

"Después de eso, Popov habló a los periodistas solo. Dijo que las negociaciones entre Osetia del Sur y Georgia estaban previstas para el 8 de agosto con la mediación de Rusia. Todos se sintieron aliviados - las negociaciones significarían el término del suspense que reinaba desde los primeros días de agosto. "Hasta personas absolutamente ignorantes en política me llamaron, dijo un periodista, para preguntarme por los resultados del encuentro tarde en la noche. Todos se habían dado cuenta de su importancia. Cuando les dije que las negociaciones empezarían al día siguiente, se dieron las buenas noches, por fin sin tiroteos. "Pero a las 11 p.m. todos en Tsjinvali oímos el ruido de las bombas proveniente de todas partes. Primero apuntaron contra posiciones osetias y después contra la ciudad entera. Usaban lanzadores de cohetes Grad, prohibidos en todo el mundo y nunca lanzados contra civiles..

"El sótano parecía el mejor refugio posible. Lo único que teníamos que hacer era buscar su punto más seguro. Decidimos que ese sitio era un pasadizo con cemento a ambos lados. Ahí nos refugiamos. La primera noche que pasamos acurrucados en el pasillo me pareció la más larga de mi vida. El bombardeo continuó sin parar. Oíamos las bombas zumbando y estallando estrepitosamente contra las paredes. Sentíamos cómo se sacudían los edificios sobre nosotros y cómo quedaban aplastadas paredes y ventanas. La electricidad se fue diez minutos después del inicio de los bombardeos.

"Creíamos que la pesadilla terminaría con la luz del día, que los hombres volverían a sus cabales y que el bien reinaría sobre el demonio al igual que el día vence a la noche. Tenía un sueño terrible y frío - no me había llevado nada de ropa de abrigo. Durante toda la noche había estado intentado contactar con mis amigos por el móvil , para preguntarles cómo estaban, pero sin éxito. Sólo muy de vez en cuando salía algún SMS con preguntas llenas de angustia que se quedaban sin respuesta. The White Book

El bombardeo no se interrumpió ni siquiera cuando los primeros rayos de luz penetraron en la oscuridad del sótano. Los cazas sobrevolaban Tsjinvali a poca altura como si quisieran demostrarnos toda su fuerza. "La calma volvió poco antes del alba y dejé el sótano para echar una siesta breve. Pero, mientras me estaba adormeciendo oí cómo el bombardeo se recrudecía.

Mi hermano pequeño vino corriendo hacia mi dormitorio y me echó al suelo. Escuchamos cómo caían los trozos de yeso por toda la casa y corrimos a toda prisa al sótano. "Otra vez no pasaba el tiempo. Estaba helada de miedo. Me tapé los oídos con las manos para no oír las explosiones y el rugido de los aviones, pero no tenía sentido. Me estremecí pensando en mi hermano mayor y mi novio, quienes estaban luchando junto con otros hombres. Me aterroricé y rompí a gritar. "La cosa se calmó un poco a la hora de comer y oí voces. Me acerqué a la puerta e intenté escuchar. De pronto me dominó el pánico, pues la gente gritaba: 'Sakartvelo gaumarjos (¡Viva Georgia!)' También se oían gritos en ruso: '¡No vamos a herir a los civiles!' Me di cuenta de que las tropas georgianas habían entrado en Tsjinvali.

Había habido una escaramuza antes, pues los milicianos osetios quisieron resisitirse, aunque en balde, a las bien entrenadas tropas georgianas. "Durante las siguientes horas a mi encierro en el sótano estuve algo mareada y llorando todo el tiempo al pensar en aquellos jóvenes y civiles muertos en la ciudad. "El 8 de agosto, a las 7 p.m., volvió a reinar la calma y decidí abandonar el sótano. También salieron mis vecinos y vieron horrorizados lo que había quedado de nuestra calle. Todo estaba cubierto de cristales rotos, trozos de piedras, y fragmentos de bombas. Decidimos permanecer juntos - era más seguro permanecer juntos en el refugio. "Me dirigí al sótano del edificio de al lado donde se encontraba una gran familia. The White Book

Había dos niños pequeños con nosotros. El yerno de mi vecino, que pertenecía a las Fuerzas de Paz, vino mientras improvisábamos unas camas. Gritaba extasiado: '!Victoria! ¡Hemos echado a los georgianos!' y empezó a abrazarnos uno por uno. "Vino otro hombre de nuestro barrio. Cuando las tropas georgianas entraron en la ciudad, pasaron por su calle, y nos habló de las atrocidades cometidas por esos valientes defensores de "Georgia libre".

". Un soldado le puso el cañón de su rifle a una mujer mayor en la boca para hacerla callar. Cuando le preguntaron a una mujer de la casa de enfrente quiénes estaban en el sótano, ella contestó que había mujeres y niños. Al saberlo, lanzaron dos granadas al sótano sin previo aviso.

Ocurrieron semejantes atrocidades - ahora nos estamos enterando de los espeluznantes detalles. "La noche era tranquila pero el bombardeo volvió a empezar hacia el alba. Oímos una explosión en nuestra calle. Más tarde descubrimos que el tejado de la casa de al lado estaba destruido y que en la pared de otra casa había un enorme agujero.Todos pensamos que las cosas iban a ir de mal en peor. "Los enfrentamientos continuaron durante toda la mañana. Aprendimos cómo distinguir las descargas georgianas de las de las Fuerzas de Paz por el sonido. En respuesta a los ataques de las Fuerzas de Paz, las Grads georgianas apuntaban a las zonas habitadas de Tsjinvali. "Nuestras provisiones de comida se estaban agotando, pero en el sótano había gran cantidad de conservas caseras de fruta, por lo que podríamos contar con ella para no pasar hambre. "De repente, a través de la ventana del sótano, vi un par de botas militares pisando cristales rotos. Era mi novio. The White Book

Me dio unos diez minutos para prepararme. Me dijo que una columna de tanques georgianos atacaba otra vez la ciudad y que si yo no me iba inmediatamente de la ciudad, él siempre se sentiría culpable de lo que me pudiera pasar. "En su coche había dos asientos libres y llamé a la mujer de al lado y a su hijo de cuatro años. En el momento en que yo entraba en el coche, vi que traía también a los dos hijos de un vecino. Pero no había sitio para ellos. Se pusieron histéricos y saltaron al coche llorando y pidiendo socorro. "Mi novio condujo el coche a toda velocidad por entre el fuego. Nos dirigimos hacia el Camino del Zar, que comunica Tsjinvali con Rusia a través del pueblo de Dzhava.

Los niños lloraban y rezaban. Pero justo al dejar Tsjinvali, cerca del pueblo de Tbet, tres soldados surosetios nos detuvieron y nos dijeron que acababan de agredir un tanque georgiano y otro vehículo blindado y que la infantería georgiana estaba a punto de llegar. Nos aconsejaron que corriéramos hacia un campo cercano para escondernos debajo de un árbol. Ocultamos el coche detrás de una barraca. "Mientras corríamos por el campo con tres niños pequeños, nos encontramos en medio del combate. Nos echamos al suelo y, reptando, llegamos hasta el árbol más cercano.

En el tronco había un hueco y allí nos metimos los cinco, aterrorizados por si los georgianos nos descubrían. De repente vi que una de las niñas temblaba de pies a cabeza y murmuraba algo para sus adentros. Se me rompía el corazón al ver a los niños. Pensaba que allí mismo, en aquel campo, delante de sus ojos, podía pasar lo peor. Todos podíamos morir porque algunos veían en las mujeres y niños indefensos a sus peores enemigos. "Oímos los bombardeos de Tsjinvali. Algunos fragmentos llegaron hasta nuestro árbol. Nos tapamos las cabezas con las bolsas. De golpe, uno de los tres soldados osetios vino corriendo y nos dijo que pronto iba a pasar una columna de tanques de las Fuerzas de Paz y que debíamos seguir en coche por el Camino del Zar. "Vimos coches de civiles alejarse a toda velocidad hacia el camino, pero no nos movimos hasta que pasó la columna de tanques. No podría decir a ciencia cierta cuánto tiempo nos quedamos allí, pero por fin los tanques se fueron, corrimos hacia nuetro coche y nos pusimos en camino. "Había vehículos blindados destruidos con cadáveres carbonizados a lo largo de toda la carretera... The White Book

Seguí conduciendo como una autómata. "Vimos muchas tropas amistosas cerca del Camino del Zar y les preguntamos si se podía avanzar. 'Sí, pero manténgase firme al volante y conduzca lo más rápido posible,' contestó uno de ellos. "El Camino del Zar, conocido como la Ruta de Rescate desde la primera guerra, desde los años 90, estaba ahora salpicado de sangre, con vehículos quemados por todas partes y el suelo lleno de fragmentos de bombas. Vimos los turismos que habíamos divisado desde nuestro escondite. El bombardeo había dejado los cuerpos destrozados - imposible que los georgianos que los habían atacado hubieran confundido los turismos con vehículos militares. Había pedazos de cuerpos, entre ríos de sangre, zapatos y otros enseres, esparcidos por el camino . "Al verlo, los niños que llevaba en el coche se pusieron a gritar. Tardamos una hora en llegar a Dzhava.

El pueblo estaba lleno de refugiados y tropas motorizadas rumbo a Osetia del Sur. Las mujeres, los niños y los ancianos que no podían combatir, se estrujaban en autobuses y taxis para huir a Osetia del Norte. Una ciudad -balneario pacífica, Dzhava, se había convertido en un centro de evacuación cerca de la zona de combate. "Sabíamos que nuestro coche no duraría mucho después de ser atacado en Tsjinvali al principio de los enfrentamientos. Dos jóvenes de Osetia del Norte nos llevaron hasta Vladikavkaz. Uno de ellos no paraba de hablar. Dijo que tanto osetios como georgianos se habían vuelto locos- ¿acaso no veían que se habían convertido en los títeres de un gran juego político?

Dijo que ya era hora de ofrecer sacrificios a todos los dioses de la guerra, y que el Cielo ponía a los humanos de todas las nacionalidades a prueba para ayudarlos a reconsiderar sus propios valores y para que volvieran a respetar a Dios. "No lo escuchaba -estaba preocupada pensando en que mi vida anterior se había ido para siempre dejándome sólo amargos recuerdos y que volver a empezar iba a ser muy difícil, de verdad."

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Amiran Kabanov

The White Book"En mi pueblo había 350 casas. Han sobrevivido dieciséis personas. Los georgianos no nos avisaron de que iban a emprender la operación militar. Unos 400 soldados georgianos entraron en el pueblo. Irrumpieron en las casas buscando armas y uniformes militares. '¿Dónde están los milicianos?' gritaban. Pensaban que había más paramilitares que en Tsjinvali. Tal y como estaban las cosas, en el pueblo había solo mujeres, ancianos y niños. '¿Por qué destruyen nuestras casas?' les preguntamos. Nos contestaron bruscamente que el estado rehabilitaría las casas.

"Los georgianos pensaban posicionarse a ambos extremos del Camino del Zar y bloquear el túnel de Roki para cortar la comunicación entre Osetia del Sur y Rusia. "Es dificil saber cuántas personas murieron. Muchos enterraron a sus familiares en sus propios patios. Así enterraron a una vecina mía. La mató una esquirla de bomba dentro de su propia casa (señala hacia el patio). Hasta ahora hemos celebrado siete funerales (12 de agosto de 2008). A una mujer la dispararon ante mis ojos. Corría detrás de un pollo y un soldado georgiano la disparó en la espalda.Mis vecinos la enterraron en su jardín."

Nikolai Dzhussoyev

The White Book"Esta es mi casa (señala un edificio de dos pisos). No hubo alarma. Me pasé los tres días del bombardeo acurrucado en el sótano. Cuando oí palabras en georgiano, salí con la medalla al Obrero Veterano con la que me habían condecorado en Tiflis. Pensé que, al verla, me dejarían. "¡Qué cosas hacían! Tanques y morteros disparaban a quemarropa.¡Si hubiera tenido una pistola, habría disparado a los invasores! "Vivo aquí desde el día en que nací y no me iré nunca. Pasaré el invierno en el sótano."



Valentina Kochiyeva

The White Book "Mi hijo, algunos vecinos y yo misma nos refugiamos en el sótano. Éramos ocho en total. Mi hijo Vladislav Valiyev, estudiante de Stavropol, estaba en Tsjinvali para unas prácticas de verano. "El sótano era demasiado pequeño para todos nosotros. No teníamos luz, agua, calefacción ni baño. Nuestros teléfonos móviles pronto se quedaron sin batería y no podíamos comunicarnos con nuestros parientes o amigos. No teníamos la más mínima idea de lo que pasaba fuera.

Salimos el día 10 de agosto a las cinco de la mañana - el primer día tranquilo. Vimos a los muertos por las calles. "Nos amontonamos en un coche para poder salir los ocho hacia el pueblo de Kusret, a tres kilómetros de Tsjinvali. Vi 17 coches completamente calcinados a lo largo del corto camino.

Cuando llegamos al pueblo, descubrí que mi otro hijo, que estudia en un colegio en Zheleznovodsk, se había presentado como voluntario y se había ido para Tsjinvali. "A los vecinos de al lado, el fotógrafo sordomudo Irakly Kozayev y su madre, los mataron. Eka, la georgiana viuda de Irakly, es ahora una refugiada más."


Dmitry Bestayev

The White Book"Empezó sobre la medianoche del 7 de agosto. Mi esposa y yo todavía no nos habíamos ido a la cama. Se oían los disparos de todo tipo de armas. Nunca antes había oído disparos como esos. También atacaban con Grads. "Una vecina vino corriendo a nuestra casa, así que éramos tres, nosotros tres. Un chico de nuestro pueblo, Ibrahim Kisiev, murió, y cuatro personas habían resultado heridas.

Todos vinieron a mi casa y les vendamos las heridas. El bombardeo continuaba día y noche. "El 8 de agosto dejamos nuestras casas y enseres y huimos al bosque. El bombardeo continuaba. En un momento de calma, que duró un par de horas, nos llevamos el cadáver de Kisiev a casa. Fui corriendo a su casa y pregunté si lo podíamos enterrar. Me dijeron que su hijo estaba en el pueblo y que él se haría cargo del entierro. Mandé a un niño a que lo llamara y le dijimos que su padre había muerto. Hablábamos de cómo amortajarlo cuando mi esposa entró a toda prisa gritando: '¡Están atacando de nuevo! ¡No lo puedo soportar!

Volvamos al bosque!' Así que huimos y los que quedaron atrás enterraron a Ibrahim. Poco después del entierro alguien me llamó por teléfono y me dijo que sacara en fila a la gente del pueblo . Los georgianos habían ocupado ya el pueblo de Khelchua. Entraron en las casas y las saquearon. Se llevaron dinero, joyas - todo lo que tenía algún valor."

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Valentina Valiyeva

The White Book"Éramos tres en casa - mi hijo, mi cuñada Tamara Mamieva y yo. "El 8 de agosto, muy temprano, se oyó una explosión atroz. Era una bomba de artillería que destruyó una pared de mi casa.

En un momento la casa empezó a arder. Perdimos el juicio por el miedo y empezamos a correr por doquier, sin tener la mínima idea de a dónde ir. Tamara salió corriendo, lo que le costó la muerte. La escalera se vino abajo, a causa del fuego, mientras ella la bajaba. No la pudimos sacar de allí- ni siquiera intentamos acercarnos a la puerta con los canoñazos. "Tamara enseñaba el ruso en la escuela de un pueblo georgiano durante los tiempos soviéticos. "Y entonces nos pusimos a correr alrededor de la casa como locos. Otra bomba cayó sobre nuestra casa.

Al verlo nos quedamos helados por el miedo, por eso nos dirigimos corriendo a la habitación que estaba más lejos del agujero y sacamos el televisor del rincón para acurrucarnos allí. Sólo entonces olimos el humo y nos dimos cuenta de que la casa estaba ardiendo. Otra bomba cayó sobre la casa y nuestro viñedo No quedó nada. ¡Los cráteres eran enormes! Rompimos la ventana, saltamos afuera descalzos y, a todo correr, fuimos al sótano de nuestro vecino. Mi hijo perdió el móvil, que agarraba firmemente. The White Book Su DNI y todo nuestro dinero quedaron hechos cenizas al igual que la casa - los papeles de Tamara también. ¡No tenemos nada! ¡Absolutamente nada! No pudimos llevarnos nada. "Los vecinos que nos dieron refugio estaban también horrorrizados. Salimos para otro sótano. Entoces fue cuando vi mi casa por última vez. De repente me di cuenta de que había un cilindro de gas comprimido y chillé: "¡Lejos todo el mundo!"

Un vecino, llamado Mamiev, resultó alcanzado y su cráneo, como el de Tamara, aplastado. "Corrí como un loco y mi hijo también. Nos escondimos en el sótano de otros vecinos, que tenían coche. Les rogué que nos llevaran con ellos a Dzhava. El hombre aceptó. Pasamos la noche en blanco en Dzhava.

. Mi hijo dijo que no seguiría hacia Osetia del Norte si dejábamos a su padre atrás, en nuestro pueblo. "Un bombardero bombardeó el camino por la mañana justo cuando habíamos decidido ir a Vladikavkaz (llantos). Alcanzó a las tropas rusas bastante cerca de donde estábamos. Dos tanques ardieron. Cuando llegamos al túnel, mi hijo volvió The White Book a decir que no dejaría a su padre y a toda la familia atrás, en el pueblo. Así que nos quedamos allí. ¿Cómo podíamos dejar el cuerpo de Tamara sin enterrar? Pero ¿cómo volver? "Según nos enteramos más tarde, el hermano de Tamara y Askhar Mamiev, un vecino nuestro - nada que ver, sólo del mismo nombre, que habían permanecido en Khetagurovo, nuestro pueblo, recogieron el cadáver de la casa.

Estaba calcinada de cintura para abajo. Envolvieron su cuerpo en una sábana y lo dejaron en un banco del patio para enterrarlo. Tenía la intención de volver por la noche para enterrarla pero el bombardeo se recrudeció y, a duras penas, consiguió escapar corriendo de una cuneta a otra. "Esa misma noche se fue andando por el bosque. Las balas pasaban zumbando sobre su cabeza continuamente, dijo más tarde. Pasó cuatro días y cuatro noches en el bosque de Zar descalzo y sin nada de comer y beber. Un camionero lo llevó hasta el pueblo de Zar. Pararon en la aduana (llanto). Alguien le dejó dinero para pagar el billete. No cabía en mí de alegría cuando por fin llegó donde nosotros. Intentamos contactar con nuestros parientes (llanto).

Enterraron a Tamara dos días después de su muerte. Hoy hemos vuelto y hemos mandado a nuestros chicos al cementerio para excavar una tumba y volver a enterrarla como es debido, con una misa de difuntos y cumpliendo con nuestras costumbres osetias. Mi madre era una refugiada del distrito de Borzhomi. Los georgianos habían expulsado a su familia en 1991. Los georgianos nos han privado dos veces de nuestra casa y de todo lo que habíamos adquirido a lo largo de los años. "Espero que Dios nunca perdone a Georgia. Espero que quede manchada con la sangre osetia para siempre jamás. The White Book

. Espero que experimenten las mismas penas que nosotros y entiendan cómo nos sentimos. (llantos). Hoy hemos tenido once funerales en nuestro pueblo - víctimas enterradas en sus propios jardines y que, ahora, llevan al cementerio. Akhsar Tomayev, mi alumno, también recibirá sepultura hoy. Era un chico simpático. Él y su amigo murieron a la entrada del pueblo

A los georgianos no les importaba a quienes mataban - hombres, mujeres, ancianos o niños. "Nastya Dzhioyeva, suegra de un compañero mío, no quería dejar su casa y la mataron en el umbral. Al viejo Yefim Bekoyev, nuestro director de escuela jubilado, lo mataron y arrasaron su casa. No puedo hacer memoria de todas las víctimas ahora y no sé quién más murió.

Es la primera vez que salgo después de mi regreso. La calle entera está en ruinas. Los tanques dispararon contra las casas a quemarropa y pasaron por encima de las ruinas. Incluso pisotearon mi jardín. "Después de todo aquello, lo celebraron emborrachándose cerca de los restos calcinados de la pobre Tamara. Hijos de puta. Son peores que los nazis. Si lo que han hecho no es calificado de genocidio, significa que ya no quedan seres humanos en el mundo en su sano juicio."

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Olga Atayeva

The White Book"Mi hermano Alan Atayev, de 37 años, trabajaba como dentista en la clínica de la ciudad. No había hecho la mili. Durante el bombardeo del 8 de agosto estaba con mis padres y mi hermana en el sótano de nuestra casa en el centro de la ciudad. Salió durante la tregua del día siguiente para ver si alguien necesitaba ayuda médica. No lo volvimos a ver."Mi madre salió a buscarlo por la mañana a pesar del fuego de la artillería.

Encontró su cuerpo mutilado a 300 metros de nuestra casa. Alan estaba despedazado. Lo habían disparado a quemarropa. Probablemente un tanque o alguna otra arma pesada. Mi madre lo pudo identificar por los zapatos. Mi hermana y ella recogieron sus restos y los enterraron en nuestro jardín muchas horas después y bajo fuego continuo. No estaban seguras de sobrevivir, pero para ellas lo más importante era enterrar los restos de Alan."

 
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